EL
PNP y la estadidad
“…¿Por qué los estadistas no
redactan inmediatamente una
resolución pidiendo el
ingreso de Puerto Rico en la Federación,
si los ampara la Constitución
estadounidense y la ciudadanía? Los
partidarios de la estadidad
no se atreven a pedirla ante el
Congreso porque saben que les
daría con las columnas del capitolio
En la cabeza…” Pedro Albizus
Campos, 1930.
La verdad clara y lironda es que desde su incepción el
liderato del movimiento estadista en Puerto Rico, ante la realidad de la indomable
e inclaudicable resistencia de la nacionalidad boricua ha estado a lo largo de
su existencia bajo el régimen colonial estadounidense mintiéndole a todas y
todos los que deciden votar en los procesos de elecciones coloniales porque es
innegable que una nación estadounidense erigida sobre las bases de la
supremacía blanca, el excepcionalismo civilatorio algosajón, aceptará en su seno una nación que
es latinoamericana, caribeña y de profundas raíces africanas.
Llega esa negación a un punto de demencia en la historia
del movimiento anexionista, que su principal líder Celso Barbosa, negro
puertorriqueño, aspiraba a la anexión
rabiosamente cuando en los EEUU, existían un gran número de estados en los que
un hombre como él podría ser linchado por sonreírle a una mujer blanca.
Hoy, cuando el mecanismo de explotación económica y el
robo de la riqueza generada por los trabajadores puertorriqueños se
perfecciona, de legitima, se arraiga sin máscaras y mentiras del gobierno
propio, el anexionismo se empeña en sostener la mentira de la posibilidad de la
anexión quimera que si no se combate con la organización y educación
comunitaria casa a casa en nuestra nación, nos condenaría a mil años más de
inmovilidad y de robo corporacional de nuestras riquezas. Porque la colonia y su culminación la anexión,
es precisamente eso la completa e intensa succión, extracción de los recursos
naturales y humanos de la nación colonizada y del robo sistemático y
“legalizado” de la riqueza que genera la economía en beneficio de las
multinacionales, corporaciones, megatiendas y “blanquitos estadounidenses” y
sus cómplices locales.
Los del PNP repiten las mentiras del miedo a ser una “república”. Hablan de la pobreza extrema, del trabajo que
tendríamos que enfrentar por ser libres e independientes (que no significa
aislarse como pretenden hacer creer). Pero su afirmación es pura mentira porque
parte de la mentira colonial de que el puertorriqueño no pasa las de caín para
sobrevivir ya a la sombra de la administración estadounidense, porque en la
colonia, aquí quien ordena, permite y manda es el gobierno gringo. Y por más de 60 años aquí la pobreza era paupérrima
y luego por conveniencia de proyectar una imagen ante la guerra fría se creó el
espejismo del gobierno propio que continuara legitimando el mismo modelo de
explotación económica colonial y cambiaron, cemento y desplanificación por el
exilio forzado de nuestro pueblo a ser explotado y marginado en los EEUU; la
esterilización masiva de nuestras mujeres; la persecución y opresión a mansalva
de quienes se oponían a aceptar la mentira de la colonia disfrazada; a la
desaparición de las redes comunitarias de apoyo y a diezmar los pilares de la
autogestión y soberanía alimentaria de nuestro pueblo; el precio pagado por la
ilusión de la “prosperidad económica” que está y estuvo basada en una continua
e insostenible burbuja financiera, en una despiadada expulsión de y división de
nuestras comunidades, aquí en el archipiélago borincano y en el exilio; en la
continua contaminación y experimentación de las comunidades de nuestra nación;
en la continua subyugación al consumismo falaz y superficial; al endeudamiento
privado y público y a una constante opresión y violencia de estado, con un
cuerpo militar-represivo con dos caras la policía local y las agencias
opresoras estadounidenses.
Los pnps, corporativos, corruptos, dicen que de esa
nación, que nos ha ofrendado viles injusticias y violencia contra nuestro
gente, contra nuestro pueblo nos van anexar, a recibir como parte de su
federación…Tienen el síndrome barbosista de querer asociarse con el violento
abusador asesino estadounidense. Solo
nos queda aceptar que el camino es el de la liberación, el de la
descolonización, el de la plena soberanía e independencia.
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