Monday, June 5, 2017

Antenas para telefonía en la Montañas
Salud, Recursos Naturales y Solidaridad Internacional

          Hay múltiples luchas a lo largo y ancho de nuestra nación contra la construcción de antenas para la retrasmisión de ondas no ionizantes.            Eestas antenas se proponen en puntos altos de la fisiografía borinqueña, colinas y montañas.  Áreas con valor ecológico ya que por abandono de prácticas agrícolas han regenerado la flora y fauna y juegan un papel fundamental en la restauración de patrones hidrológicos sanos y efectivos en sus cuencas hidrográficas;  así como áreas de alimentación y de cobijo para múltiples especies de fauna y flora.
          Otro impacto de estas antenas es la destrucción del haber y valor escénico de estas altos promontorios en las comunidades.  Las vistas  escénicas de estos lugares son espectaculares. Al levantar las antenas afean, interrumpen la belleza escénica disminuyendo y eliminando su valor escénico.   Valor escénico que podría ser fuente de inspiración para el espíritu, el alma, la poesía, el turismo interno, los ofrecimientos de recreación y de saludable esparcimiento para la comunidad y para visitantes.
           Las antenas  tiene potenciales efectos sobre la salud por la exposición a ondas electromagnéticas no ionizantes.  Las regulaciones para la ubicación de las antenas no tienen como prioridad los impactos sobre la salud de los seres humanos.  Las normas no son adecuadas para proteger la salud porque se basan en el errado principio de que si no te queman las ondas no hay peligro a la salud de las personas.  Sin embargo,  existe amplia evidencia científica que apunta que las ondas electromagnéticas no ionizantes tienen impactos en los procesos fisiológicos del cuerpo humano, afectando por ejemplo, la permeabilidad de la pared celular, afectando la interacción de las neuronas, solo para dar dos ejemplos.   Las antenas y el uso de teléfonos móviles que estas antenas sostienen, son fuente de potenciales efectos a la salud de las personas, en especial sobre jóvenes y niños y niñas.  La  evidencia científica dice que apunta que la exposición a estas fuentes no inonizantes de radiación podrían estar relacionadas a: autismo, hiperactividad y problemas de atención, abortos espontáneos, leucemia infantil, cáncer infantil, efectos genéticos, cáncer cerebral; disfunción eréctil y bajo conteo de espermatozoides. 

          Otra dimensión asociada a la existencia de estas antenas para sostener el intenso uso de teléfonos móviles y de acceso a la internet que promueve las redes sociales es la condiciones de trabajo en las minas donde se obtinen los minerales para producir los móviles y computadoras, para los cuales estas antenas se construyen para permitir acceso a las redes sociales; condiciones de esclavitud que permite el robo y explotación de la mano de obra que son siempre niños.  Cada antena construida valida y alimenta esas procesos internacionales de apropiación de recursos.  Además, en las fábricas de teléfonos móviles donde los oprimidos son principalmente jóvenes mujeres, cada antena que se construye sostiene las condiciones de trabajo esclavo y explotación que ocurre en estas maquiladoras.  Oponerse a la proliferación de antenas en nuestras comunidades es un imperativo desde el punto de vista de la salud y protección de nuestras comunidades y sus recursos naturales,  y es un imperativo de solidaridad internacional y de justicia ambiental. 

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