Antenas para telefonía en la Montañas
Salud, Recursos Naturales y
Solidaridad Internacional
Hay múltiples luchas a lo largo y
ancho de nuestra nación contra la construcción de antenas para la retrasmisión
de ondas no ionizantes. Eestas antenas se proponen en puntos
altos de la fisiografía borinqueña, colinas y montañas. Áreas con valor ecológico ya que por abandono
de prácticas agrícolas han regenerado la flora y fauna y juegan un papel
fundamental en la restauración de patrones hidrológicos sanos y efectivos en
sus cuencas hidrográficas; así como
áreas de alimentación y de cobijo para múltiples especies de fauna y flora.
Otro impacto de estas antenas es la
destrucción del haber y valor escénico de estas altos promontorios en las
comunidades. Las vistas escénicas de estos lugares son espectaculares.
Al levantar las antenas afean, interrumpen la belleza escénica disminuyendo y
eliminando su valor escénico. Valor
escénico que podría ser fuente de inspiración para el espíritu, el alma, la
poesía, el turismo interno, los ofrecimientos de recreación y de saludable
esparcimiento para la comunidad y para visitantes.
Las antenas tiene potenciales efectos sobre la salud por
la exposición a ondas electromagnéticas no ionizantes. Las regulaciones para la ubicación de las
antenas no tienen como prioridad los impactos sobre la salud de los seres
humanos. Las normas no son adecuadas
para proteger la salud porque se basan en el errado principio de que si no te
queman las ondas no hay peligro a la salud de las personas. Sin embargo, existe amplia evidencia científica que apunta
que las ondas electromagnéticas no ionizantes tienen impactos en los procesos
fisiológicos del cuerpo humano, afectando por ejemplo, la permeabilidad de la
pared celular, afectando la interacción de las neuronas, solo para dar dos
ejemplos. Las antenas y el uso de
teléfonos móviles que estas antenas sostienen, son fuente de potenciales efectos
a la salud de las personas, en especial sobre jóvenes y niños y niñas. La evidencia científica dice que apunta que la
exposición a estas fuentes no inonizantes de radiación podrían estar
relacionadas a: autismo, hiperactividad y problemas de atención, abortos
espontáneos, leucemia infantil, cáncer infantil, efectos genéticos, cáncer cerebral;
disfunción eréctil y bajo conteo de espermatozoides.
Otra dimensión asociada a la
existencia de estas antenas para sostener el intenso uso de teléfonos móviles y
de acceso a la internet que promueve las redes sociales es la condiciones de
trabajo en las minas donde se obtinen los minerales para producir los móviles y
computadoras, para los cuales estas antenas se construyen para permitir acceso
a las redes sociales; condiciones de esclavitud que permite el robo y
explotación de la mano de obra que son siempre niños. Cada antena construida valida y alimenta esas
procesos internacionales de apropiación de recursos. Además, en las fábricas de teléfonos móviles
donde los oprimidos son principalmente jóvenes mujeres, cada antena que se
construye sostiene las condiciones de trabajo esclavo y explotación que ocurre
en estas maquiladoras. Oponerse a la
proliferación de antenas en nuestras comunidades es un imperativo desde el
punto de vista de la salud y protección de nuestras comunidades y sus recursos naturales,
y es un imperativo de solidaridad
internacional y de justicia ambiental.
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