Monday, June 5, 2017

Agroecología Liberadora y  la Lucha por la Descolonización
E Independencia de Puerto Rico

“Aquellos que hacen de la objetividad una obsesión solo buscan desatenderse de las injusticias y el dolor que existe en el mundo”  Eduardo Galeano

            En la lucha por la descolonización e independencia de Puerto Rico, el establecimiento, la creación, la implementación de proyectos agro-ecológicos fundamentados en un profundo compromiso descolonizador son esenciales y necesarios.  La agroecología liberadora es mucho más que un colección de técnicas y métodos para implementar y desarrollar un proceso de producción y cosecho que impacte menos al ambiente e interaccione con el ecosistema local regional de manera que fortalezca, que promueva, la diversidad biológica del proyecto agrícola.
            La agro-ecología liberadora tiene varías raíces fundamentales que son necesarias para que sirva de vehículo de descolonización y liberación a nuestras comunidades y humanidades.  Porque el lastre colonial y opresivo persiste no solo en las naciones que todavía son colonias, pero tienen sus vestigios explotadores en los sistemas de producción agro-industriales capitalistas, que reproducen los mecanismos de extracción de riqueza y explotación de la naturaleza, creando contextos sociales de desigualdad política y económica.
La práctica de la agroecología debe impactar las dimensiones físicas, espirituales, emocionales y mentales del individuo y de la comunidad de manera que fortalezca, aumenté, sostenga, el mejoramiento de la salud e integridad de quienes practican la misma y la comunidad que recibe y goza de los diferentes procesos que son parte de las prácticas agroecológicas liberadoras. 
            ¿Por qué usamos agro-ecología liberadora?   Desde nuestra visión de creación el uso de la palabra popular conlleva una dimensión castrante y confundidora, no siempre todo lo popular es liberador.  Precisamente porque la masificación cultural de procesos de opresión son “populares” ya que las clases opresoras utilizan esa popularización como las herramientas efectivas de normalizar actitudes opresivas en la comunidad y de esa manera normalizar los procesos de persecución y acecho de nuestra gente, atándolas a creencias que niegan la completa expresión de su humanidad, de su esencia liberadora, solidaria y amorosa.  Un ejemplo real de esta disyuntiva es la manifestación de las actitudes machistas de muchas y muchos que reflejan los pilares del patriarcado en la construcción de la cultura y actitudes populares en la colonia-capitalista.   Esas creencias y actitudes son populares, en el sentido de ser aceptadas como generalmente “naturales” en la sociedad, en la comunidad.  Y llegan inclusive afirmarse, cuando se señala el comportamiento a transformarse, que eso es ser radical, o se recurren a hacer cuenta de manera tokenista en las instancias, eventos y actividades en las que se ha ensalzado a la mujer en el trabajo comunitaria-político. 

            La agro-ecología liberadora tiene que tener como pilar un componente de acción-reflexión que no se reduce a la siembra y trabajar en la tierra, que es fundamental también.   Este componente acción-reflexión-práctica-reflexión-acción, tiene a su haber que crear y fortalecer, identificar y alentar, las interconexiones que este proceso de construir la agroecología popular fortalece, crea, enaltece,  en sus dimensiones humanas, culturales, sociales, políticas, eco-sistémicas al ser humano que las asume, y por ende a la comunidad que los incorpora, en un proceso de liberación social-político.  Y en nuestra nación de Boriken, esta dimensión de la agroecología es necesaria y fundamental para aquellas y aquellos abocados, comprometidos con el proceso de liberación, descolonización e independencia nacional para nuestro pueblo.   

No comments:

Post a Comment