El Incinerador: una mirada radical
El manejo de los desperdicios sólidos se discute intensamente ante el proyecto del incinerador, hijo de las administraciones coloniales del PPD y del PNP, en Arecibo. Se presentan argumentos de salud ambiental a favor y en contra. La presentación del argumento de que la quema de basura es una forma renovable de producir energía eléctrica; que las tecnologías disponibles evitan la contaminación; son parte del debate.
Muy poco se analiza la raíz causal de la generación, manejo y disposición de “basura”. Tenemos un modelo de producción económica especializada en la mercadeabilidad y en crear “necesidades” innecesarias, que malgastan grandes cantidades de energías y recursos naturales para mantener el consumo. Ello termina creando problemas de contaminación ambiental en la producción, manejo y disposición, de los productos. La mayoría de las veces por bienes de consumo innecesarios. Y nos encajona en un debate donde solo vemos las soluciones al final del tubo; porque no nos deja ver toda una cadena de producción contaminante donde los impactos se dan a lo largo de la cadena. El manejo y disposición de la basura son solo el último eslabón de los impactos en la salud y en el ambiente de las comunidades de la economía tal como la vivimos. (video que explica esto: https://www.youtube.com/watch?v=ykfp1WvVqAY).
Discutir solo cómo manejar la “basura” sin preguntar: ¿por qué, cómo y para qué fin se asignan y usan energía y recursos naturales? ¿Qué necesidades fundamentales son desfalcadas en la asignación de recursos naturales y energía para producción de productos que no satisfacen necesidades fundamentales a la vida de nuestras comunidades? Produciendo solo “soluciones” que disfrazan y trasladan procesos ambientales desastrosos a la salud y el ambiente comunal, a otras vías y de hoy hacia el mañana. En el próximo boletín abundaremos sobre este tema y propondremos acciones
para enfrentar este reto. Por ahora desmitificamos los argumentos a favor de la incineración.
La incineración no es una fuente de energía renovable- quemar “basura” para electricidad, crea una demanda por generar más basura; desalienta los esfuerzos de conservar recursos naturales, reducir empaque, reciclaje, y más importante evaluar que se produce como bienes de consumo. Es más, hay estudios que demuestran que la eficiencia de recuperación energética de incineradores en muy baja y que prácticas de cero generación de basura conservan de 3 a 5 veces la cantidad de energía que produce la incineración.
La incineración presenta serios riegos a la salud ambiental de las comunidades. Las tecnología avanzadas no evitan que contaminantes vayan a parar al aire, suelo y agua. Uno de los contaminantes más preocupantes que escapan al aire partículas ultra finas, y que son asociadas a producir cáncer, ataques cardiacos, derrames cerebrales, asma y enfermedades respiratorias.
La incineración y los vertederos tienen emisiones más altas de gases de efecto invernadero en contraste con proyectos con cero generación, reducción en la fuente, reuso, reciclaje y rediseño de productos eliminando la obsolescencia diseñada.
Es fundamental que lo urgente no nos deje entender lo fundamental. Sin una profunda revaluación de la sociedad y el país que queremos forjar y crear, podemos comprometernos con falsas soluciones donde el remedio es peor que la enfermedad.
Por eso seamos radicales. No al incinerador.
El manejo de los desperdicios sólidos se discute intensamente ante el proyecto del incinerador, hijo de las administraciones coloniales del PPD y del PNP, en Arecibo. Se presentan argumentos de salud ambiental a favor y en contra. La presentación del argumento de que la quema de basura es una forma renovable de producir energía eléctrica; que las tecnologías disponibles evitan la contaminación; son parte del debate.
Muy poco se analiza la raíz causal de la generación, manejo y disposición de “basura”. Tenemos un modelo de producción económica especializada en la mercadeabilidad y en crear “necesidades” innecesarias, que malgastan grandes cantidades de energías y recursos naturales para mantener el consumo. Ello termina creando problemas de contaminación ambiental en la producción, manejo y disposición, de los productos. La mayoría de las veces por bienes de consumo innecesarios. Y nos encajona en un debate donde solo vemos las soluciones al final del tubo; porque no nos deja ver toda una cadena de producción contaminante donde los impactos se dan a lo largo de la cadena. El manejo y disposición de la basura son solo el último eslabón de los impactos en la salud y en el ambiente de las comunidades de la economía tal como la vivimos. (video que explica esto: https://www.youtube.com/watch?v=ykfp1WvVqAY).
Discutir solo cómo manejar la “basura” sin preguntar: ¿por qué, cómo y para qué fin se asignan y usan energía y recursos naturales? ¿Qué necesidades fundamentales son desfalcadas en la asignación de recursos naturales y energía para producción de productos que no satisfacen necesidades fundamentales a la vida de nuestras comunidades? Produciendo solo “soluciones” que disfrazan y trasladan procesos ambientales desastrosos a la salud y el ambiente comunal, a otras vías y de hoy hacia el mañana. En el próximo boletín abundaremos sobre este tema y propondremos acciones
para enfrentar este reto. Por ahora desmitificamos los argumentos a favor de la incineración.
La incineración no es una fuente de energía renovable- quemar “basura” para electricidad, crea una demanda por generar más basura; desalienta los esfuerzos de conservar recursos naturales, reducir empaque, reciclaje, y más importante evaluar que se produce como bienes de consumo. Es más, hay estudios que demuestran que la eficiencia de recuperación energética de incineradores en muy baja y que prácticas de cero generación de basura conservan de 3 a 5 veces la cantidad de energía que produce la incineración.
La incineración presenta serios riegos a la salud ambiental de las comunidades. Las tecnología avanzadas no evitan que contaminantes vayan a parar al aire, suelo y agua. Uno de los contaminantes más preocupantes que escapan al aire partículas ultra finas, y que son asociadas a producir cáncer, ataques cardiacos, derrames cerebrales, asma y enfermedades respiratorias.
La incineración y los vertederos tienen emisiones más altas de gases de efecto invernadero en contraste con proyectos con cero generación, reducción en la fuente, reuso, reciclaje y rediseño de productos eliminando la obsolescencia diseñada.
Es fundamental que lo urgente no nos deje entender lo fundamental. Sin una profunda revaluación de la sociedad y el país que queremos forjar y crear, podemos comprometernos con falsas soluciones donde el remedio es peor que la enfermedad.
Por eso seamos radicales. No al incinerador.